Columnas de opinión de tema libre y sesiones de disertación de un tema en común y coyuntural de actualidad global y colombiana. Con una visión desde el exterior y los efectos de la cotidianidad de los colombianos, con un lenguaje simple y contundente (no violento) de la opinión de los panelistas quienes conforman este proyecto

Foto Camilo

Camilo Antonio Rodríguez Vega.

¡¡Que se acaben las empresas!!

He trasegado por el mundo pasando mas de 7 años viviendo en el exterior lo que corresponde a casi 1/3 del transcurso de mi vida. He sentido en carne propia lo que significa ser migrante y he sentido el rigor de pertenecer a la clase trabajadora estando anexo a diferentes empresas en diferentes, tamaños y sectores. Aseguradoras, manufactura, startups, entre otras. He sentido el vigor de comandar un lay off, así como el rigor al carecer de recursos para el pago de una nómina y he estado sentado en la mesa en la toma de decisiones basadas en evidencias con sustento numérico y argumentativo desde lo técnico.

He también sentido las mieles de ganar exorbitantes cifras y he escapado incesantemente a la necesidad de depender de alguien para un puesto público o privado a través de dadivas u/o clientelismo o simplemente de aparentar para posar de manera carismática pero poco genuina.

Si bien esto no me atribuye la posesión de la verdad, o la objetividad absoluta. Si me permite contrastar mis propias ides y anteponer mis principios que es la trinchera donde habito y a quien en ultimas. Es al único sujeto a quien puedo contrariar, torpedear y refutar los principios que aquejan mis propias verdades.

Hace un par de meses, escribí una columna respecto a la consulta popular tomada como arma política en mi país Colombia. Donde argumentativamente defendía la carencia de profundidad del afán reformista de este gobierno. Sobre todo, en donde mayoritariamente se concentra la desigualdad en mi país. Desde mi punto de vista. En el acceso al empleo formal, exacerbado de forma abismal en la ruralidad y adicionalmente la precarización laboral a la que este y ningún gobierno anterior han reducido sino por el contrario; acrecentado como banquete burocrático y electoral que se lucra con la necesidad de las personas y que insulta día a día al elector aumentando las cuotas y las OPS (orden de prestación de servicios), mientras se lucra con ostensibles salarios pagados con nuestros impuestos, y que de forma utilitarista hace su llamado cada 4 años, específicamente en época electoral, donde la palabra “pueblo”, “ciudadanía libre” y demagogias populistas cogen vigor en todos los sectores políticos.

Pero he hecho un alto en el camino, he recibido una bofetada y la vida me ha premiado con ser parte de una empresa alemana quien poco mas y se desvela por mi bienestar.

Donde el “lujo” de trabajar es entendido recíprocamente como la oferta de productos y servicios que ofrecen las empresas, a través del esfuerzo constante de sus colaboradores quienes son retribuidos con beneficios como contraprestación a sus servicios prestados no solamente de forma monetaria, sino tambien de disfrute, goce en familia y actividades de recreación.
Es aquí, donde mi postulado adquiere valor. Quizá y solo quizá, el cambio de paradigma que viven hoy mis compatriotas se vea solo orientado al disfrute de las generaciones venideras.

Quizá y desde un punto de vista macroeconómico, el gobierno debería orientar políticas publicas para salvar las PYMES a toda costa e incrementar el gasto publico considerablemente bajo mecanismos que aligeren su carga tributaria y su costo de funcionamiento por vía de impuestos, pero garantizar los beneficios de trabajos dignos, bien pagados y sobre todo, orientados a la felicidad humana, al disfrute en familia y al lucro que permita conseguir una vida digna copiando el esquema europeo. Seguro, a costa de probablemente el cierre de innumerables emprendimientos o nuevos negocios que no puedan hacer frente a altos estándares de empleabilidad como los europeos. Pero quizá y en unos siglos nuestros hijos o nuestros nietos encuentren en esta alternativa, una clara forma de encontrar en el empleo público o privado una alternativa para ganar la vida, donde seguro agradecerán el dificil paradigma que se enfrenta hoy en día. De escoger entre salvar un raquítico aparato industrial y empresarial o mejorar las condiciones laborales a toda costa. Desde luego, dejando fuera de la discusión a las grandes compañías que con el paso del tiempo y seguramente con pérdidas innumerables de empleo, tendrán que aceptar las condiciones de mercado o apartarse del mercado colombiano por un periodo de asimilación y estabilización que seguro costara mucha turbulencia, pero que garantizara un esquema de retribución salarial y de beneficios a los y las trabajadores en Colombia.

Esto alineado con un urgente cambio de concepción cultural que debe liderar el gobierno en cuestión, en la cual todas y todos los colombianos entendamos que el trabajar más horas, (12 a 15 horas promedio por día) no nos hace más eficientes tal y como ha sido sustentado bajo las cifras de productividad del país, por el contrario, la apertura a nuevos espacios de ocio que incrementen el interés de desarrollo personal que pueda impulsar una mejora en otros fuentes de generación de recursos y porque no, si de proactividad se habla, seguir el ejemplo de los estados unidos, donde muchas personas en vez de tener exclusividad con una sola compañía, posteriormente a cumplir sus deberes en las horas asignadas, se buscan otros empleos para aumentar sus ingresos llevando en términos económicos a un crecimiento basado en la sobre productividad, O mejor aún, replicando el ejemplo europeo, donde se entiende que el trabajo permite vivir, no se vive para trabajar y las horas de ocio son un sustento esencial de la población europea que no ve en la riqueza onerosa un suplemento que lleve a las personas a alejarse del tan aclamado estado de bienestar, mas aún en temporadas como el verano.

Entiendo que mis palabras puedan ocasionar conflicto sobre la asimilación de la idea, pero es mas valioso soñar con que un día las personas puedan estar cobijadas bajo un verdadero estado social de derecho y de bienestar en términos laborales y que esta utopía no pertenezca a una reducida población del país o de migrantes que disfrutan las mieles de esto estando lejos de casa.

Esquirlas.

** Durante la escritura de esta columna, es importante tener en cuenta las cifras a las cuales enfrenta la postura del autor y las consecuencias de lo que ello implica. Pero sobre todo la a simplificación de la discusión para la escritura de la misma.

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Tipo de empresaParticipación en el total de empresasContribución al PIBParticipación en el empleo
Microempresas91,8%Parte del 35–40% conjunto de las MiPymesParte del 65% conjunto de las MiPymes
Pequeñas empresas6,1%Parte del 35–40% conjunto de las MiPymesParte del 65% conjunto de las MiPymes
Medianas empresas1,6%Parte del 35–40% conjunto de las MiPymesParte del 65% conjunto de las MiPymes
Grandes empresas0,5%60–65% (estimado)35% (estimado)

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