El derecho y Colombia.
Hoy en día haciendo uso de los recursos informáticos disponibles en el siglo XXI, de acercamiento y lectura de información fidedigna, relevante, verificada y de carácter oficial, se nos ha llevado a quienes vivimos estos tiempos con bastante éxito la proximidad de la tecnología.
El acceso a la inteligencia artificial y los avances tecnológicos de los últimos tiempos, han acercado a los ciudadanos a una proximidad casi inmediata a los hechos noticiosos y sobre todo a una parrilla de información que antes no podía siquiera llegar a pensarse.
Es ahí donde todas las personas que quieran comunicar, desarrollar información y profundizar en diferentes temas, tiene un megáfono que vocifera con mas intensidad que nunca antes.
Adicional a esto existe la oportunidad de comunicar las ideas de forma inmediata adquirir conocimientos de forma express y de esta forma generar paradigmas y desarrollos neuronales de forma acotada y porque no, consolidada.
Pero existen lugares, espacios y áreas del conocimiento que por su complejidad han dejado a un lado el entendimiento del que puedan hacer uso las personas que interceptan la información.
De esta forma y adentrándonos en los hechos noticiosos de los últimos tiempos en Colombia encontramos que la dificultad más alta que encuentran las personas al poder buscar la información es poder tener esta con claridad y con pleno o siquiera parcial entendimiento de lo sucedido. Y es ahí donde el derecho y la praxis de este ha complicado tanto la situación a puntos en los cuales la interpretación puede ser diferenciada según el abogado en cuestión. Como si las normas y los fragmentos establecidos previamente no sé no fuesen lo suficientemente concretos, acotados y certeros. Para poder recibirla con claridad, y poder procesarla de forma tal que que quienes reciben la información pueda desarrollar sus esquemas de entendimiento.
Los ejemplos más comunes hoy. Son la posibilidad de convocar a una asamblea nacional constituyente desde el ejecutivo y su respectivo enredo jurídico, así como el escenario del congreso que en su complejidad agrupa una cantidad de leyes que al final terminan no generando un impacto concreto en la sociedad civil en sus habituales decisiones y modificaciones a leyes pre-existentes y más aún el caso que lleva a juicio al ex presidente Álvaro Uribe Vélez quién es procesado por delitos que el público en general no logra entender y que su desarrollo termina generando mantos de duda no por la profundidad de los delitos cometidos, sino porque tal y como sucede con la superioridad profesional que aqueja a los profesionales del derecho terminan complejizando aun mas la situación de fake news, ahondando categóricamente el desinterés por hechos tan relevantes y mas aún alejando a una ciudadanía que debería ser convocada desde el lenguaje para hacerse cargo de la situación que aqueja la cotidianidad de un país que necesita procesos de participación colectiva. Principalmente desde la conciencia y la certeza y no sobre lo abigarrado de una ciencia que impacta de forma categórica el día a día de las personas quienes afecta.
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