Egos y cortoplacismos.
Cuando todos pensábamos que la búsqueda del presidente Gustavo Petro específicamente con el nombramiento del Ministro del interior Armando Benedetti, era destrabar una relación entre el ejecutivo y el legislativo. Toma un nuevo rumbo y una dirección que no puede ser diferente que el de las calles, el confrontamiento social y, en definitiva. Una prematura contienda electoral como abrebocas a las parlamentarias y presidenciales por venir.
Sera entonces requerido este intento de aparente pluralismo y llamamiento social? O simplemente es una intensión deliberada de medir fuerzas para que nada cambie.
¿Cuál es el objeto?, cuál es su intencionalidad? La consulta popular nace desde la arquitectura de las preguntas, posteriormente cursa su tramite en el congreso y posteriormente de mano de todos nosotros los contribuyentes. Saca de las arcas de la nación la módica suma de 600 mil millones de pesos para que en el sentido hipotético de una confirmación del postulado de la consulta popular; esta vuelva al senado para el curso y el trámite de las reformas tal y como sucede en la actualidad (desde luego, con un llamamiento de priorización por parte del constituyente primario), y en el caso de una negativa a las preguntas de la consulta. Un absoluto soterramiento de las oportunidades del progresismo a reelegirse y con él. Una arrasadora división y una profunda cicatriz en el país, tal y como sucedió con el plebiscito por la paz u/o en la consulta anticorrupción.
Ahora bien, es curioso pensar que el detonante ha sido una reforma laboral que le habla a un país con el 56% de personas aptas para trabajar sumidas en la informalidad laboral y más aún, un interés decidido de un presidente que quiere cambiarlo todo, para no cambiar nada. Más aún, teniendo en cuenta que la cifra de informalidad laboral rural ronda el 84,1% (Según cifras del DANE).
Presidente, las causas nobles que usted defiende no pueden estar por encima de la realidad de un país con un inmenso atraso en la construcción del tejido empresarial, ni mucho menos, alejado de la realidad del país.
Le invito a que haciendo uso de su slogan de campaña, le hable a los nadies y las nadies, es decir. A esa inmensa mayoría de los colombianos quienes labran la tierra en el campo y que reciben un jornal a cambio de intensas horas laborales que trasiegan por una informalidad y una irregularidad absoluta. O a todas aquellas personas quienes se rebuscan en el día a día el sustento para poder comer y llegar a fin de mes. Allá donde su gobierno, órganos de control o todos aquellos afanes reformistas en definitiva no operan u/o son básicamente inexistentes. Su gobierno, pese a un interés noble en la reestructuración de la sociedad colombiana, termina sumido en al absoluto cortoplacismo de ingeniar un país para su gobierno, pero no para las futuras generaciones.
Más allá de sus pretensiones personales presidente. Existen allá afuera miles de personas quienes queremos ver un proyecto de país, pensado para las próximas generaciones, alejados de caudillismos y de galardones. Gobernados con el ejemplo y no con la mano dura de un estado cuya normativa redunda en documentos y extensos acuerdos parlamentarios que están alejados de la realidad de quienes somos gobernados. Y usted, en definitiva, no como el ultimo Aureliano sino en definitiva aupando el otoño del patriarca.
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