Columnas de opinión de tema libre y sesiones de disertación de un tema en común y coyuntural de actualidad global y colombiana. Con una visión desde el exterior y los efectos de la cotidianidad de los colombianos, con un lenguaje simple y contundente (no violento) de la opinión de los panelistas quienes conforman este proyecto

Foto Camilo

Camilo Antonio Rodríguez Vega.

Se abre la casa de apuestas.

La carrera electoral por la presidencia de Colombia, esta abierta y empieza a cobrar interés en el electorado.

Todo el espectro político se volcó a las calles. Unos, por un lado, a través de la recolección de firmas buscando poder posicionar su nombre, y poder ganar afecto en el termómetro de las encuestas y los medios de comunicación que se deleitan y relamen los bigotes con una parrilla de mas de 100 candidatos donde existe un abanico de todos los colores, posturas políticas y diversidades de todo tipo. Y otros por otro lado, bajo el soporte y el abanico de los partidos políticos en las luchas internas por comandar las listas y ganar los guiños de quienes manejan y dirigen los partidos, a toda costa.

Pero ¿Que tiene el embrujo del poder que tanto encandelilla a las mentes políticas del país?, ¿Dónde radica la necesidad de figurar, posar de candidato y vilipendiarse personalmente con una actividad tan riesgosa y muchas veces indigna, desde el común imaginario del colectivo social?

Para los gustos los colores, y tristemente, no hay respuesta objetiva al detonante que acrecienta la intensión de figurar.

Es tan anuente este sentimiento, que llega incluso a limites inconcebibles como no tener el tiempo de llorar la perdida de un ser querido, como lo sucedido con Miguel Uribe Turbay (Q.E.P.D), y la postulación de su padre, e incluso, el proselitismo político planeado milimétricamente por parte de su viuda. que raya con la memoria de un candidato y que no nos permite llorarle, cuando de inmediato se esta pensando en el siguiente titular y en como figurar.

O por la manipulación del candidato de izquierda, ex alcalde de Medellín, quien, en un hábil y pleno conocimiento de las redes sociales, planea torpedear cualquier postulación seria que pueda gestarse de ese rincón político.

U/o, las fisuras evidentes de una oposición que no logra consolidarse entre sus distintos candidatos y un jefe de la oposición quien ocupa sus días prelectorales, defendiéndose en los tribunales.

Por ultimo y no menos importante, la tan “anhelada” coalición de centro, que solo hace sentido y ocupa expectativa e intensión de voto, pero que lejos está, de cristalizarse y que por el contrario, solo suma al cuadro un cumulo de ególatras quienes le componen y quienes al igual que todos los otros mas de 100 candidatos, creen que tienen la dignidad de ocupar el primer cargo de la nación.

Solo quiero agregar a este panóptico escenario, la evidente individualidad del ser humano quien como es evidente, busca poner por delante la primera persona del singular. El Yo.

Como si este país se sacará adelante sin equipo. O como si las listas del senado y la cámara se dieran por descontadas. Si algo nos ha dejado este gobierno, evidentemente brillando por su ausencia. Es la certeza de la cohesión de los equipos y la necesidad de confiar en listas de trabajo robustas que impulsen las iniciativas individuales y no viceversa. Los proyectos de país a largo termino, el equilibrio y el tacto en el balance en el manejo de las diferencias y posturas políticas y no por el contrario; el ánimo caudillista que lejos de concentrar el poder solo les aísla de la realidad de las calles de quienes gobiernan.

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