Columnas de opinión de tema libre y sesiones de disertación de un tema en común y coyuntural de actualidad global y colombiana. Con una visión desde el exterior y los efectos de la cotidianidad de los colombianos, con un lenguaje simple y contundente (no violento) de la opinión de los panelistas quienes conforman este proyecto

Foto de columnas

María Camila Peña Ramírez.

¿LO PERSONAL ES POLÍTICO?, NO, LO PERSONAL ES ELECTORAL: Petro, Benedetti y el consumo de drogas 

Las feministas desde la segunda ola en los años 60´s hemos enunciado que «lo personal es político», y con ello queremos decir que nuestras vivencias personales están relacionadas con la estructura social y política en la cual se desarrollan, y, por tanto, esas decisiones que se toman de manera individual no son ajenas a la configuración de las relaciones sociales y políticas. Con ello hemos querido también señalar que el hogar, como representación del lugar privado, en realidad es un lugar político en donde se ven relaciones de poder, de tipo económico y con impactos en el conglomerado social.

Quiero partir de este postulado para hablar del tan sonado tema sobre los problemas de adicción ya asumidos por el Ministro Armando Benedetti, y las acusaciones que en el mismo sentido se hacen al Presidente Petro, para analizar la cuestión de lo personal y político. ¿Cómo se relacionan e influyen estas dos esferas cuando hablamos de la toma de decisiones que afectan a todo un país? ¿Los problemas de índole personal pueden ser un argumento político?

Si retomamos la premisa feminista, su formulación política ha estado lejos de ser la validación del enjuiciamiento de las decisiones personales, sino, más bien, una ubicación de su lugar público para evidenciar la forma en que estas se ven influenciadas por las condiciones sociales, políticas y económicas del entorno y, al mismo tiempo, como generan impactos en dichas esferas. Por tanto, la cuestión de los problemas de drogadicción de un personaje público, como el Ministro o Presidente, no puede ser abordada desde un juicio moral de la conducta, a menos de que estemos en una iglesia, pero como se trata de la arena política, los juicios deben corresponder al ejercicio de funciones y en espacios institucionales dedicados para ello, es decir, desde las investigaciones penales o disciplinarias a que haya lugar, pero hasta el momento el conducto utilizado ha sido el del sensacionalismo mediático, que coincide con el inicio de la época electoral.

Señaló el ex canciller Álvaro Leyva en su reciente carta del 05 de mayo, que el Presidente Petro incurría en una inhabilidad para el ejercicio de sus funciones y, por tanto, le aconsejo retirarse del cargo, induciendo a error a sus lectores con esa afirmación. ¿Por qué esperar hasta la época de elecciones para preocuparse por el destino del país? En la misma misiva, Álvaro Leyva señaló episodios de visitas diplomáticas en donde, a su juicio, el Presidente Petro desapareció y tuvo comportamientos extraños producidos por el consumo de drogas, entre las cuales cita el discurso dado en Alemania. Álvaro Leyva representa a las y los colombianos que consideran una locura e insensatez recordar la historia para alertar sobre su repetición, quienes se escandalizan por no agachar la cabeza ante Estados Unidos o el Fondo Monetario Internacional. Para Leyva esto solo puede ser producto de una consciencia alterada, y no de la reflexión de alguien que ha sabido leer la historia.

Hace un par de afirmaciones realmente desafortunadas para los colombianos que vivimos en el extranjero y luchamos todos los días con el estigma que deja la figura de Pablo Escobar y el narcotráfico, señaló Leyva que, «el presidente del país de la coca cayó en la trampa». Como Colombiana migrante en Francia solicito al ex-canciller Leyva que corrija su penosa declaración, porque Colombia no es el país de la coca, es el país de Gabriel García Márquez, a quien el presidente Petro cita incansablemente a ver si nos contamos otra historia, el país de la biodiversidad y de las aves, de Shakira, Falcao y del Pibe Valderrama, quien jugó en el equipo de Montpellier, la ciudad en donde vivo. Y no es mi intención desconocer que el narcotráfico ha golpeado la historia del país, pero como colombiana residente en el extranjero, espero que esta problemática se aborde a través de los mecanismos y políticas idóneas para ello, y no que se siga utilizando como parte de un discurso que solo contribuye a la estigmatización en espacios internacionales, y debería eso saberlo quién ejerció como Ministro de Relaciones Exteriores del país.

Dice Álvaro Leyva, que a nivel internacional a causa de los episodios mencionados, el presidente Petro está mal posicionado. Si esto es así, que por favor también explique con el mismo detalle, por qué Colombia fue designada en la presidencia de la CELAC, o porque Laura Gil, embajadora de Colombia ante Austria, y designada embajadora no-residente ante Croacia, Eslovaquia, Eslovenia y la República Checa, fue electa esta semana como secretaria adjunta de la Organización de Estados Americanos. Sea esta la oportunidad para mencionar que Laura Gil fue vicecanciller cuando el ministro de Relaciones Exteriores era el mismo Leyva, pero renunció justamente por rencillas con él. También, y a propósito de como abordar el debate de las drogas, Laura Gil impulsó una coalición de 63 países para aprobar dos resoluciones sobre la reducción de drogas y cambiar el marco de la guerra contra el narcotráfico.

Lastimosamente, no se ha entendido lo que las feministas reclamamos cuando arengamos que lo «personal es político», se cambió la consigna por «lo personal es electoral». Resulta curioso que ad portas de la época de elecciones que tendrá sus inicios con la consulta popular, aparezcan las preocupaciones de personajes como Leyva, que lejos de ser bien intencionadas, atizan el fuego y abrieron espacio a que personajes como Miguel Uribe y María Fernanda Cabal aparecieran con medidas legales que conducen a nada, pero producen mucho humo.

El país está cambiando, la consulta popular propuesta por el gobierno nacional es la revalidación popular de una agenda política y social que marcará el debate electoral en el año 2026, y depende del movimiento ciudadano evitar que personalismos inertes sigan toman protagonismo en la discusión pública.

Deja un comentario