Derechas e izquierdas: volvamos al corazón del debate
En un mundo que transita en el uso de la Inteligencia Artificial, en donde el derecho a la identidad ha multiplicado las diferencias, en una sociedad que ha privilegiado la interacción y comunicación a través del uso de las redes sociales, y en donde el debate sobre la transición ecológica se suma a la lista de desafíos políticos y económicos con vocación de modificar la institucionalidad, surge la pregunta sobre ¿Qué significa ser de derecha y de izquierda ? ¿ sirve esta distinción al quehacer político de los partidos? ¿ es reduccionista la distinción en una sociedad en donde las diferencias no caben en dos definiciones?
Derecha e izquierda, han sido términos empleados a lo largo de la historia política de occidente, que desde los tiempos de la revolución francesa, hasta la actualidad, han servido como trajes (vaya uno a saber si de fiesta o de guerra), que se ponen diferentes personajes según las especificidades del momento histórico que atraviesan.
Situarse en una u otra orilla no ha significado lo mismo, derecha e izquierda, como afirmó Norberto Bobbio, han designado el contraste en el que se encuentra dividido el mundo del pensamiento y la acción política. Y, en tiempos como el actual, en donde aparentemente los partidos políticos parecen haber abandonado su sustancia ideológica para ir a la conquista de votos, vale la pena recordar que significó un día estar a la derecha del rey o a la izquierda jacobina que puso fin a la monarquía y llevo a cabo la revolución, para que las etiquetas sobre derecha e izquierda que escuchamos como sentencias todos los días, no se vuelvan verdades que nos confunden y distraen del real debate.
Para abordar el tema propuesto, la filosofía política (Bobbio; Laponce) ha señalado que el criterio que sirve más a la diferenciación entre la derecha y la izquierda, es el de la actitud frente al ideal de la igualdad y a su diada, la libertad. Entonces, para saber que tan derechas o de izquierdas se es, basta con identificar las respuestas frente a ¿ igualdad entre quienes, en qué aspectos, y basándose en qué criterio?. Para dar un ejemplo claro, hablemos de los sujetos hombres y mujeres ¿ son iguales hombres y mujeres, en qué aspectos deberían serlo, cuál es el criterio para fijar los parámetros de esa igualdad o desigualdades? Y así podríamos seguir ahondando en la profundidad de los temas.
Así mismo, libertad e igualdad son conceptos que también han evolucionado. Hoy parecemos mas libres. Hay a la orden del día productos ajustados al más pequeño de los deseos. Hay un reclamo exacerbado por ser reconocido como diferente, cada vez más diferentes los unos de los otros, con individualidades más sensibles al contacto con el prójimo. Libres, más libres para comprar una identidad que el neoliberalismo está listo para vender, pero que cuesta el precio de ser menos iguales en las posibilidades de acceso a los derechos mínimos como la vida, el trabajo, el agua, la salud, la educación etc.
Retomando el tema, en el escenario internacional actual, entender la distinción entre derecha e izquierda, nos permite ver que para el presidente Donald Trump, lo importante será la libertad para comprar y vender, bueno, más bien la libertad de expandir sus negocios en el mundo, dejando claro que la igualdad en la distribución de la riqueza poco o nada le importa. Si hablamos de partidos políticos, en Francia hay un partido socialista que no discute con el capitalismo, y en Colombia hay alrededor de 23 partidos políticos que van a elecciones, pero que poco o nada nos dicen sobre como solucionar los problemas de injusticia social que aquejan al país.
Identificar el enfrentamiento ideológico en el cual estamos inmersos (derecha o izquierda pero con la claridad de su contenido), nos permite interpretar de mejor manera el curso que toman las decisiones políticas y económicas y el mundo hacia el cual nos conducen. Escuchaba en una emisión francesa estos días “un fascista va a aplicar medidas fascistas, no se puede esperar algo diferente” Y aquí radica la importancia de entender bien las etiquetas y las distinciones, para que no nos tomen por sorpresa las decisiones políticas.
Por tanto, los partidos políticos, deberían ser lugares para la interpretación colectiva de la realidad social y la consecuente construcción de respuestas a los problemas que exigen soluciones a través de su acción política, no simples aparatos electorales y publicitarios, cuyo única reflexión a largo plazo es sobre la estrategia para las siguientes elecciones. Hoy urge una toma de postura política, y eso lo han entendido las derechas que avanzan con violencia en todo el mundo, y a quienes les sirve la pasividad de los que esperan su tajada en cada cambio de gobierno.
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