Columnas de opinión de tema libre y sesiones de disertación de un tema en común y coyuntural de actualidad global y colombiana. Con una visión desde el exterior y los efectos de la cotidianidad de los colombianos, con un lenguaje simple y contundente (no violento) de la opinión de los panelistas quienes conforman este proyecto

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María Camila Peña Ramírez.

Propuesta para el diálogo: Colombia y su adhesión a la Ruta de la Seda 

El 14 de mayo de 2025 Colombia firmó su ingreso a la Ruta de la Seda o BRI, por sus siglas en inglés, proyecto que fue iniciado en el año 2013, y que en resumen, consiste en la interacción de infraestructura ferroviaria, marítima y aérea dotada de trenes, puertos, autopistas, oleoductos y fibra óptica, que permitirá unir a Asia con Europa, desde el Océano Pacífico hasta el Océano Atlántico y desde el Océano Ártico hasta el Océano Índico. El proyecto está organizado en torno a seis corredores económicos que facilitan un control estratégico del comercio en los países por donde cruza la ruta. Colombia integra la lista de más de 150 países que buscan cooperar económicamente con el gigante asiático.

Dada la envergadura y complejidad del proyecto y su escala global, no son menores los puntos de análisis desde donde se puede abordar. Este escrito busca proponer el diálogo entre algunos:

1. Desde el punto de vista Geopolítico, China representa la segunda potencia mundial después de EE.UU, con un sistema político opuesto al del tío Sam. Desde la victoria del Partido Comunista Chino en 1949 y de acuerdo al artículo 1° de su Constitución, la República Popular China se autodenomina como “un Estado socialista de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basado en la alianza obrero-campesina.” Este enunciado se contrapone a la defensa de la libertad económica y de mercado que Estados Unidos ha emprendido y que después de la segunda guerra mundial también le otorgo la victoria ideológica en la definición de la democracia. Para China y Estados Unidos, la democracia no representa lo mismo, pero el segundo ha contado con la validación internacional para imponer sus significados en todo el mundo.

Esta primera batalla ideológica, se ve presente en el proyecto de la Ruta de la Seda. En el documento de presentación del proyecto realizado por Naciones Unidas (2018), se señala que la Ruta de la Seda «es una visión estratégica para el crecimiento compartido y la prosperidad en todo el mundo, basada en el concepto de conectividad como lo ejemplifica la antigua Ruta de la Seda». Así mismo, menciona un informe de la Universidad de Cambridge, que «la BRI se ha presentado como un llamado a un modelo abierto e inclusivo de cooperación económica, política y cultural internacional que se inspira en los significados perdurables de las antiguas Rutas de la Seda»(2022). De estos dos enunciados de fuentes distintas, se evidencia que el intercambio económico propuesto se hace desde el llamado a la cooperación, y no al simple libre cambio comercial, y que también hay una apuesta por reivindicar otros valores compartidos en ese lugar económico que hegemónicamente ha quedado relegado al lenguaje de las cifras, la oferta y la demanda y su capacidad fallida de autogestión.

2. Desde lo económico, se dice que el costo estimado del proyecto es de 1.400 billones de dólares lo que representa 12 veces el Plan Marshall (programa para el restablecimiento de Europa después de la segunda guerra mundial). Se proyecta también que la Ruta alcance a alrededor de 65 países en Europa y Asia que representan más del 60 % del PIB mundial, el 70 % de la población mundial y el 75 % de los recursos energéticos del planeta. En cuanto a la economía China, por citar algunas cifras, su balanza de pagos se encuentra en superávit, lo que indica que su nivel de exportaciones supera las importaciones, las cuales se vieron reflejadas en el año 2024 en el mercado de bienes y en la inversión extranjera. Así mismo su crecimiento económico reflejado en el PIB se encuentra en el 5.4%, que comparado al de Estados Unidos, quien mantuvo su crecimiento en el último trimestre en 6%, no lo pone en situación de desventaja si tenemos en cuenta que el nivel de deuda de China está muy por debajo del de EE.UU.

En este panorama, el gobierno Colombiano en cabeza del Presidente Petro, ha señalado que uno de los efectos esperados de esta cooperación, es la reducción del déficit comercial que presenta el país con la economía China, el cual es por valor de 14 mil millones de dólares. Reducción que se espera alcanzar gracias a un aumento de las exportaciones de productos colombianos.

3. En el panorama internacional, la Ruta de la Seda representa un ambicioso proyecto de integración económica que desafía la nueva configuración de las relaciones internacionales en un panorama polarizado, en donde la agenda por la transición energética se impone cada vez con mayor contundencia. Siendo esta esta última un auténtico programa por la distribución de los recursos a nivel mundial y no una simple lista de intenciones ambientales. En esa nueva configuración de poderes a nivel internacional, varios países han expresado su preocupación por la vocación expansionista del proyecto Chino. Menciona el informe de la Universidad de Cambridge citado anteriormente, que «Al combinar infraestructuras a gran escala con proyectos industriales y grandes inversiones en el ambiente construido, la BRI transforma las ciudades en centros financieros, turísticos y comerciales, establece nuevos vínculos entre las regiones urbanas y crea nuevas ciudades desde cero, rehaciendo todo el tejido urbano e influyendo en el desarrollo mundial a una escala sin precedentes en la historia.» Esto implica que los impactos de la Ruta de la Seda no se esperan solo en términos de aumento de importaciones y exportaciones de bienes y servicios, sino en la concepción del desarrollo en donde China tendría un papel protagónico y privilegiado.

En este sentido, también señaló el presidente Petro que «Productos como el camarón, el atún, la madera, el coco y otros provenientes de otras zonas del país como cacao y café se abrirían mercado en China desde el Litoral Pacífico, a fin de sustituir su economía que ya tiene fama en las ciudades del gigante asiático. Eso podría ayudarnos a transformar completamente el Litoral Pacífico olvidado por dos siglos en Colombia y potenciar sus puertos.» Es decir, Buenaventura ya no sería un puerto tomado por el narcotráfico sino un lugar de destino y llegada del ambicioso proyecto. (Inshallah o “si Ala quiere” como dicen los amigos árabes)
Finalmente, de acuerdo con el informe de la Universidad de Cambridge, en lo que va avanzado de la Ruta de la Seda, ya se cuenta con algunas experiencias que merecen ser resaltadas para que de tanta maravilla no nos quede sino la degradación de la ambición humana. Menciona el documento que el puerto de Piraeus, en Grecia, sufrió los impactos ambientales de las operaciones de la China COSCO Shipping Corporation, generando un importante aumento de la contaminación atmosférica y acústica. Precisa el informe que » Los megaproyectos de la BRI a menudo han tenido consecuencias contradictorias para las comunidades locales. Una de las principales preocupaciones en todos los lugares en los que realizamos la investigación es la gran falta de información precisa sobre los proyectos de la BRI, incluida su ubicación, los impactos en la economía local y el ambiente, y los plazos.» Los problemas que está reflejando el gigantesco proyecto se relacionan con cambios significativos en los usos del suelo, la expansión de infraestructuras a gran escala y la intensificación de los procesos sociales y ambientales.

Llama la atención igualmente, la adquisición de la mina de Pitinga, ubicada en el Amazonas, por 340 millones de dólares por parte de la empresa estatal China Nonferrous Trade Co. Ltd, convirtiéndose en dueña de la mayor reserva de estaño de Brasil.

Por tanto, aunque para la economía del país pueda representar una gran oportunidad esta diversificación de los socios comerciales, y en el escenario internacional esta nueva alianza permita fortalecer otra agenda de valores compartidos por encima del discurso beligerante de defensa de la seguridad que se ha privilegiado en la esfera internacional, no es menos cierto que Colombia con la historia de conflicto que le antecede debe vigilar que los procesos de cooperación económica consulten las realidades de los territorios. Esto implica la lucha por el control del territorio por parte de los grupos armados, los cacicazgos políticos locales que podrían complejizar una adecuada implementación y vigilancia de la normativa ambiental y de las evaluaciones de impacto de las infraestructuras de la Ruta de la Seda. Solo hace falta ver el funcionamiento actual de las CAR. Así mismo las finanzas nacionales que nos ponen en un proceso de negociación desde el principio desventajoso, aunque Colombia tenga todo por ofrecer.

Le corresponde a las comunidades y organizaciones sociales seguir liderando su propia agenda para que en esta lucha por mantener y defender la soberanía, no terminemos cambiando el oro por espejos.

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