América para los americanos.
América para los americanos, Donald Trump es presidente por segunda vez de los Estados Unidos de Norte América, su discurso centrado en un “nacionalismo moderado” Hacer grande a América de nuevo” incluye en principio el control de los aranceles para la protección de la industria nacional, hecho que ha desencadenado lo que los medios denominan una guerra comercial, con países considerados no aliados, pero también con los que hasta entonces lo eran.
Respecto a Colombia el valor de los aranceles será del 10% curiosamente el mismo que el de Argentina, de manera que las relaciones políticas no han jugado un impacto real en la decisión, dado que el gravamen es el mismo porcentaje con relación a Argentina en el que su presidente muy distante del nuestro ha intentado congraciarse con el presidente Trump de múltiples y jocosas maneras.
De otra parte, en otros temas que nos vinculan estrechamente se encuentra el dólar ha sido nuestra moneda de referencia hecho que genera una estrecha dependencia en temas económicos, sumado a las políticas asistencialistas ejecutadas a través de la USAID que desarrolla cuantiosos programas sociales, incluyendo la lucha contra el narcotráfico a la que se le inyectan millones de dólares anuales. Estados Unidos así se quiera desconocer es nuestra referencia inmediata si de temas mediáticos y políticos se pretende analizar.
En vigencia del Gobierno Trump las políticas asistencialistas han traído un recorte evidente en todo el mundo, sin embargo en Colombia se ha interpretado convenientemente con un discurso sumado en la particularidad que le resta la popularidad de un gobierno Colombiano disonante en cuanto a ideología y partido respecto del Gobierno Trump; eso sin mencionar los efectos de la política migratoria en el que fueron “deportados” miles de migrantes extranjeros, incluidos nuestros connacionales colombianos, a quien el gobierno Colombiano se negó a recibir, desatando una crisis política en cuanto a relaciones internacionales se refiere; lo cierto es que el mismo evento ocurrió en todo el mundo, sin embargo los medios de comunicación mediáticos colombianos aprovecharon el momento y se enfocaron en individualizar el panorama ambientando una crisis con el país norteamericano en el que incluso la embajada americana fue cerrada por varios días.
Sin embargo pretendiendo realizar un análisis lejano de esta realidad descrita y de escenarios recientes, Estados Unidos en sí ha construido “El sueño americano” vigente por más de 50 años, donde países en vía de desarrollo desean bajo todo pronostico e incluso exponiendo la vida en travesías dignas de relatos fantásticos (el Darién por ejemplo que divide a Colombia con Panamá de la cual hay una crisis migratoria, de la que luego hablaremos), el objetivo a toda costa es pisar el país de la prosperidad, con documentos o sin ellos, el migrante hace camino al andar, los mojados, frijoleros, migrantes o indocumentados, una vez en tierra americana serán mano de obra barata beneficiada de una calidad de vida construida en las sombras de los excedentes del capitalismo, con la zozobra, pero la esperanza de una mejor vida.
Sin duda la monopolización de este tendencia ha estado provista de cuantiosas herramientas como el séptimo arte, el cine, han sido artífices de la construcción de este concepto de la mano del capitán América, soldado americano, genéticamente modificado que se mantiene fuerte y joven en décadas, Iron Man, un mega millonario con un coeficiente intelectual superior a cualquier terrícola, que ha construido una fortuna para salvar al mundo, héroe inspirado en el Consejero superior y dueño de star link Ellon Musk, o del clásico y arraigado superhombre supermán, todos ellos investidos de un poder superior que solucionan los grandes problemas del planeta tierra, eso sin mencionar la narrativa guerrerista del que siempre resultan invictos sin importar el enemigo o la nación frente a la que se enfrentan.
Esas concepciones hegemónicas propician la unidad de los Estados Unidos un escenario ideal para auspiciar escenarios de división en organismos supraestatales de asociación, que para el caso los países latinoamericanos aún están muy lejos de la unidad latinoamericana, necesaria para establecer una organización de estados que le permita competir y no depender de las políticas, monetarias, asistencialistas o ideológicas; enfrentarse con este país del norte en cualquier escenario tiene sus consecuencias, el ejemplo de mayor claridad es Venezuela. Quien económicamente ha sido sujetas de las sanciones impuestas por estado unidos en décadas, haciendo inviable el progreso de un país rico en minerales como el petróleo y eso sin hablar ni mencionar la isla cubana.
Sin embargo el problema quizá no sea del todo de Trump o de los americanos, el problema se ha centrado en que estos países emergentes económicamente o en vía de desarrollo, plagados de corrupción, plata fácil, políticas inviables soportadas con intereses particulares, han cedido bajo las prebendas de estos países fuertes, en especial frente a los recursos hídricos, naturales y minerales, quizá hemos sostenido un pensamiento dependiente, pretendiendo bajo esa concepción asistencialista que esta país venga a arreglarnos los problemas frente a la incapacidad a veces más ética que técnica de nuestros organismos de justicia, por eso los archivos clasificados resultan todo un misterio ante la imposibilidad de obtener la verdad de nuestro verdugos o gobernantes.
En cuanto a políticas, hemos exigido cuantiosos recursos para solucionar nuestros carencias en cuanto a inseguridad, narcotráfico y superación de la pobreza, y entre más pretendemos dependencia paradójicamente le restamos valor a la nación y a la idea de desarrollo colectivo.
Si en temas culturales analizamos nuestra identidad se ha centrado en copiar anglicismos, en negar el origen indígena, asumir las tendencias del consumismo y el desarrollo, que en palabras generales más que impulsar el país hay un deseo por abandonarlo o considerarse extranjero, quizá la identidad supeditada a la fantasía de Disney, a los héroes de Marvel o los patrones de vida establecidos por Hollywood, han propiciado un estado de inconsciencia colectiva en el que todo está bien porque esa es la expectativa.
Mientras los migrantes no asuman el valor de sus orígenes, mientras nuestros dirigentes no encarnen el valor de la nación y la patria, mientras los recursos públicas sigan llenando las arcas de los destinos particulares, seguramente seguiremos perdiendo territorio no extensión física, si no en las ideas de nación frente a las ideas cosmopolitas un tanto hipócritas impuestas desde Estados Unidos que ven la necesidad de los extranjeros para tareas que la comodidad de la vida de sus ciudadanos nativos se niegan a realizar y que cada vez más se alejan de esa necesidad de establecer responsabilidades sociales, mutuas.
Que mal le hacen a Latinoamérica los anglicismos, americanismos, el querer ser y vivir en el extranjero, que lejos estamos de consolidar a esta Latinoamérica millonaria en recursos vitales, una sola nación como quizá lo soñó el Libertador Bolívar, hoy las divisiones entre naciones están a la orden del día, tanto así que la necesidad de establecer dictaduras como la de chile apoyadas por estos países se hacen innecesarias, pues la concepción de los NorteAmericanos es que al menos ideológicamente les pertenecemos y con eso es más que suficiente, es quizá hora de independizarnos al menos de nuestra propia mentalidad.


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